La escritura manuscrita lejos de desaparecer se utiliza en los procesos creativos e intelectuales como refuerzo útil para afianzar las ideas y emociones.

He tenido la suerte de colaborar con el Museo Picasso de Barcelona http://www.museupicasso.bcn.cat/es/ en varias investigaciones sobre la figura del pintor y acceder a los cuadernos privados del artista en los que se utiliza el dibujo y la escritura como fuente de expresión máxima de la personalidad.

Con el acto de escribir desencadenan en el cerebro, dos movimientos que se proyectan sobre el papel en blanco:
1. Conscientes: que encierran la voluntad de comunicar, transmitir o recordar algo a través de los signos escritos y sobre los que se ejerce el control de la voluntad. Por ejemplo, escribir la lista de la compra, una carta a un amigo, un recordatorio.
2. Inconscientes: que son los que revelan la personalidad del individuo. Expresan las diferencias entre todas las personas que han aprendido el modelo caligráfico y han personalizado así su escritura.
A lo largo de nuestra vida, la manera en la que escribimos evoluciona con nosotros, es un ejercicio de consciencia histórica leer antiguos escritos, apuntes y notas y observar como ha evolucionado la forma, la dimensión , la presión o la dirección de las lineas sobre las que escribimos.

Es un ejercicio de conocimiento observar la escritura en sus diferentes contextos, cuando se escribe para uno mismo, cuando se escribe para los demás, cuando se toman apuntes, cuando se está enamorado!! La escritura vibra, como la hace la persona!!!

En palabras de Platón “La escritura es la geometría del alma que se expresa físicamente”.